Las familias se están destruyendo por la falta de comunicación....Él considera que la existencia de redes sociales y el desarrollo de la tecnología no son el problema, sino el mal uso de estas herramientas que ponen en riesgo la integridad de los adolescentes que no se dan cuenta que están exponiendo su intimidad y seguridad. “Cada vez se registran en Google alrededor de 2,7 billones de búsquedas, lo que significa que los niños tienen acceso a un sinnúmero de información y a cada instante, por lo que tanto padres como docentes deben estar alerta”, indicó Jaramillo.
Este experto materializó la idea de lo vulnerables que están los niños que tienen cuentas en redes sociales sin seguridad a la privacidad, a través de la proyección de una campaña mediática en Reino Unido que se realiza actualmente.
Según los autores del estudio la conducta adictiva a Internet es ”un patrón de comportamiento caracterizado por la pérdida de control sobre el uso de Internet. Esta conducta conduce potencialmente al aislamiento y al descuido de las relaciones sociales, de las actividades académicas, de las actividades recreativas, de la salud y de la higiene personal”.
El excesivo o mal uso de Internet puede tener consecuencias para la salud física y psicológica. Los daños físicos van unidos al sedentarismo. Los riesgos de tipo psicológico hacen mención al aislamiento, falta de habilidades sociales, visión distorsionada de la realidad, cambios en su conducta y adicción o fuerte dependencia.
Algunos de los riesgos que se pueden producir por un mal uso de Internet y que a veces los adolescentes y jóvenes desconocen son el grooming (contactar con extraños a través de la red), exposición a contenidos sexuales o ciberbulling (acoso online).
En el estudio se dice que un 13,9% de la muestra presenta Conducta disfuncional en Internet (CDI). En el documento se indica que esta conducta está formada por población que presenta Conducta Adictiva a Internet (CAI) y población En riesgo de CAI.
Según los datos, España, Rumania y Polonia presentan una mayor prevalencia de CDI, mientras que Alemania e Islandia presentan la menor prevalencia.








